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Rumanía y Hungría: la ganga de la ingeniería en Europa del Este

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NegociosEuropa29 de agosto de 20263 min de lectura

Por Olkeri.space

Rumanía y Hungría: la ganga de la ingeniería en Europa del Este

Una sólida formación técnica y unos costes bajos convirtieron a ambos países en destinos de ingeniería. Ambos afrontan ahora el problema de retener el talento.

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Rumanía y Hungría construyeron sectores tecnológicos sustanciales sobre la misma propuesta: ingenieros capaces a costes muy por debajo de Europa occidental, dentro del marco regulatorio y de mercado de la Unión Europea.

Rumanía:

Rumanía tiene una de las mayores plantillas tecnológicas de Europa en relación con su economía, concentrada en Bucarest, Cluj-Napoca, Timișoara y Iași.

La formación técnica rumana, en particular en matemáticas y ciencias de la computación, es genuinamente sólida, con una tradición de programación competitiva y universidades que forman titulados capaces en volumen.

Empresas internacionales operan centros de ingeniería importantes en Rumanía, y el país ha producido compañías tecnológicas de éxito internacional, en especial en ciberseguridad y automatización empresarial, con una firma de automatización fundada en Rumanía que alcanzó una escala muy grande fuera del país.

Ese último punto importa: demostró que la ingeniería rumana podía dar lugar a una empresa de producto global y no solo a la prestación de servicios, y sembró una generación de fundadores e inversores.

Las aplicaciones de IA se concentran en servicios financieros, automoción, donde Rumanía tiene una manufactura significativa, telecomunicaciones y software empresarial.

Rumanía cuenta además con una conectividad de internet notablemente rápida y barata, una ventaja de infraestructura real.

Entre las limitaciones figuran una población en descenso, una emigración sustancial hacia Europa occidental y la complejidad administrativa. La capacidad de centros de datos es limitada, y los costes energéticos han subido.

Hungría:

Hungría tiene un perfil parecido con mayor énfasis manufacturero. La producción automotriz domina la economía, con fabricantes alemanes operando grandes plantas, y la fabricación de baterías ha atraído inversiones muy grandes, incluidas las de firmas asiáticas.

Las aplicaciones industriales de IA vienen a continuación: control de calidad, mantenimiento predictivo y optimización de la producción, con el sector de baterías exigiendo en particular un control de procesos sofisticado.

Budapest alberga un sector tecnológico con centros de ingeniería internacionales y una escena emprendedora, y la enseñanza húngara de las matemáticas tiene una tradición distinguida, con matemáticos húngaros históricamente destacados a nivel internacional.

Existe capacidad de investigación en las instituciones de Budapest, y la estrategia estatal de IA identifica sectores prioritarios.

Entre las limitaciones figuran la emigración, una población envejecida y factores políticos: las tensiones entre el gobierno húngaro y las instituciones europeas han afectado al acceso a algunos fondos de la Unión, algo relevante para los programas de investigación, y las preocupaciones sobre la independencia académica han provocado algunas salidas de investigadores.

La energía es una cuestión particular, con dependencia del gas y la electricidad importados, y las enormes necesidades eléctricas de la fabricación de baterías añaden presión.

El patrón común:

Ambos países siguen la misma trayectoria: las ventajas de coste que atrajeron a empleadores extranjeros se erosionan a medida que suben los salarios, mientras siguen lo bastante por debajo de los niveles de Europa occidental como para que la emigración continúe.

El trabajo en remoto ha cambiado la dinámica, al permitir que los ingenieros ganen salarios occidentales sin salir del país, lo que es bueno para las personas y difícil para los empleadores locales.

Ambos siguen siendo posiciones dentro de la cadena de valor de otros, ya sea en la fabricación de automóviles o en la prestación de software, capturando empleo en lugar de propiedad.

La perspectiva:

La vía realista para ambos consiste en ascender en la cadena de valor dentro de las relaciones existentes: de los centros de prestación a la ingeniería de producto, del montaje al diseño.

Rumanía ha demostrado que puede surgir una empresa de producto global, que es el precedente más alentador. Que cualquiera de los dos países produzca varias más depende de la disponibilidad de capital y de retener a los ingenieros que podrían construirlas.