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Arabia Saudí está construyendo ciudades de IA en el desierto

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Política y regulaciónOriente Medio29 de agosto de 20263 min de lectura

Por Olkeri.space

Arabia Saudí está construyendo ciudades de IA en el desierto

El reino convierte los ingresos del petróleo en cómputo, centros de datos y modelos en árabe, como parte de una transformación económica más amplia.

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Arabia Saudí ha situado la inteligencia artificial en el centro de su programa de diversificación económica, tratándola a la vez como una industria que construir y como una herramienta para modernizar el Estado.

El marco estratégico:

El plan económico de largo plazo del reino busca reducir la dependencia de los ingresos petroleros, y la tecnología ocupa un lugar destacado. Una autoridad nacional de datos e IA coordina la estrategia, y los vehículos de inversión estatales han comprometido sumas muy elevadas en infraestructura, empresas y alianzas de IA.

Arabia Saudí ha buscado capacidad de cómputo con decisión, con inversión en centros de datos, alianzas con grandes empresas de chips y de nube y entidades respaldadas por el Estado creadas específicamente para desarrollar infraestructura y servicios de IA.

Los modelos de lengua árabe han sido una prioridad, desarrollados en el país y en colaboración con instituciones internacionales, atendiendo tanto necesidades prácticas como el objetivo de establecer un liderazgo tecnológico regional.

Energía e infraestructura:

Las ventajas del reino son la electricidad y el suelo. Energía abundante, amplias extensiones disponibles y capacidad estatal para construir con rapidez hacen viables grandes proyectos de infraestructura en plazos que otros países no pueden igualar.

El potencial solar es excelente y hay en marcha proyectos renovables sustanciales, en parte para liberar hidrocarburos destinados a la exportación y en parte para cumplir las expectativas de sostenibilidad de los socios internacionales.

Los gigaproyectos, incluidos los desarrollos previstos en el noroeste, incorporan ambiciones tecnológicas amplias, con transporte autónomo, redes de sensores y servicios urbanos gestionados por IA presentes en los planes. Esos proyectos han suscitado escepticismo sobre su viabilidad y sus plazos, y su escala final sigue siendo incierta.

Aplicaciones:

La petrolera nacional está entre los operadores energéticos más avanzados técnicamente del mundo y aplica aprendizaje automático a la exploración, la gestión de yacimientos, el mantenimiento predictivo y la seguridad industrial a escala enorme.

La digitalización de los servicios públicos ha sido notable, con plataformas orientadas al ciudadano que consolidan los trámites.

La sanidad, la educación y la logística del turismo religioso, que gestiona el movimiento de millones de peregrinos, son aplicaciones prioritarias identificadas, y esta última es un problema de optimización genuinamente singular.

Talento y formación:

Arabia Saudí ha invertido en universidades y centros de investigación, y su universidad insignia de ciencia y tecnología recluta profesorado internacional y realiza investigación en aprendizaje automático.

El reto de la fuerza laboral es significativo: desarrollar capacidad técnica propia mientras se depende entretanto de experiencia importada. Los programas para formar a saudíes en competencias de IA y datos son amplios, y los requisitos de nacionalización del empleo empujan a las empresas a contratar ciudadanos.

El reino compite con los Emiratos por el liderazgo tecnológico regional, y ambos disputan el mismo grupo limitado de talento sénior con movilidad internacional.

Las limitaciones:

La escasez de agua es extrema, lo que hace de la refrigeración de los centros de datos un desafío de ingeniería y de recursos.

La percepción internacional afecta a las alianzas y a la captación de personal, y las preocupaciones sobre derechos humanos influyen en la disposición de algunas instituciones a colaborar.

El posicionamiento geopolítico entre Estados Unidos y China genera las mismas complicaciones de control de exportaciones que afrontan los Emiratos, y el acceso a los chips avanzados depende de gestionar esas relaciones.

El riesgo de ejecución en proyectos muy grandes es real, y varias iniciativas ambiciosas se han recortado o retrasado.

La perspectiva:

Arabia Saudí tiene capital, energía y voluntad política en cantidades que pocos países igualan, y los está desplegando con rapidez.

La cuestión es la conversión: si el gasto produce capacidad duradera, experiencia local y empresas que sobrevivan sin apoyo estatal, o si produce infraestructura operada por extranjeros al servicio de firmas extranjeras. Los próximos años, a medida que las inversiones en cómputo entren en servicio y los programas de formación den titulados, mostrarán cuál de las dos.